nyamnyam

#24
Nyamnyam

PODCAST

 

Iñaki y yo nos conocimos hace más de diez años en una sala de cine. Durante varias sesiones, todavía sin hablarnos, ambos nos sentábamos siempre en la misma fila de butacas de la Filmoteca de Valencia, separados por un espacio vacío o dos. Tanto a él como a mí nos parecía que aquella fila contenía las mejores butacas de toda la sala. Apenas mantuvimos una o dos conversaciones, pero años más tarde nos encontraríamos de nuevo en Barcelona, esta vez en un parque con motivo del cumpleaños de una amiga común. Entonces conocí también a Ariadna, oyendo hablar por primera vez de nyamnyam, un proyecto que tiene la particularidad de sortear las definiciones con gran habilidad. Sin embargo, no sería hasta más tarde que volveríamos a encontrarnos, esta vez con la comida como anzuelo para toda una serie de situaciones relacionadas con el arte, entre muchas otras cosas.

 

Si bien hay muchos proyectos artísticos que no encajan con facilidad dentro de la taxonomías artísticas, nyamnyam sigue siendo -a día de hoy- uno de los que más cuesta delimitar dentro de un único concepto. Y no sólo por los diferentes formatos que Ariadna e Iñaki proponen, sino porque cada situación que surge a través de nyamnyam difiere considerablemente de las otras. No obstante, en ese “dejar que pasen cosas a través del acto de comer” no estaría de más señalar que nyamnyam consigue algo extraordinario dentro de los parámteros del arte: que nos olvidemos de la solemnidad y la seriedad habituales del mundo del arte para divertirnos y disfrutar. No tan sólo de la comida, sino del hecho de “estar juntos”. En las antípodas de la estetización gastronómica, nyamnyam propone una vuelta a los orígenes, al acto de comer como catalizador para una experiencia ¿estética? colectiva donde tampoco es fácil definir cuál es el rol de unos participantes que ni somos comensales ni espectadores. Puede que para ser artista no sea necesario saber cocinar, pero cuando dos artistas saben hacerlo, consiguen que aparecezcan situaciones como las de Todo lo que me gusta es ilegal, inmoral o engorda,  donde la presentación de proyectos y procesos sale de la sala de exposiciones o el salón de actos para instalarse en la cocina de Ariadna e Iñaki, el centro de operaciones de nyamnyam y el lugar favorito de encuentros no sólo artísticos de muchos de nosotros.

 

 

 

 

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