#44
Jara Rocha
25.09.2018 descargar

  • 00:00
    Aprender con lo que tenemos
  • 03:21
    La tecnología como matriz social
  • 07:21
    La práctica del estudio y las formas culturales del presente
  • 09:52
    Otras temporalidades para la materia
  • 11:14
    Lo tecnológico como campo cultural
  • 15:00
    Possible bodies: el cuerpo como ficción política
  • 18:52
    El volumen de los cuerpos presentes
  • 20:27
    Captura de los cuerpos y continuum de las industrias 3D
  • 24:44
    El rigor como forma de desobediencia
  • 26:39
    La diferencia entre lo posible y lo probable
  • 29:44
    La mutua constitución entre cuerpos y tecnologías
  • 31:22
    El inventario: otros usos para el dispositivo
  • 33:58
    Rotación del cuerpo de preguntas

Empezar por el medio podría ser una posible definición para esta conversación con Jara Rocha que tuvo lugar en Berlín hace más de dos meses. Una conversación que forma parte de muchas otras que aparecieron a lo largo de nuestro encuentro. De las que tuvieron lugar, pero también de las que no llegamos a desarrollar debido a la gran actividad hipervinculante que se da cuando dos personas entran en conversación desde el deseo de compartir y no tanto desde un propósito o una finalidad concretas.  Una situación que -creo- está conectada con el potencial revolucionario que existe en las formas compartidas de autoconciencia y que Mark Fisher condensa en la siguiente afirmación. Basta con que dos o más personas se reúnan para poder comenzar a colectivizar las tensiones que el capitalismo generalmente privatiza. Un capitalismo cuya sofisticación también se deja sentir en la proliferación de términos que intentan dar cuenta de la metamorfosis de un sistema ideológico que quizás podría entrar en la categoría de tecnología de acuerdo a la definición provisional que Jara hace aquí de ella. Una forma específica de organizar lo material y lo semiótico con ciertos fines. Como también podría entrar, de nuevo desde la falta de rigurosidad de las definiciones blandas, esa combinación entre pensamiento crítico y modos de hacer distribuídos que asocio con Jara. ¿Podemos vivir de otra manera? ¿Podemos colectivizar, no sólo los problemas, sino las soluciones -aún temporales- a dichos problemas?

 

He tenido la ocasión de escuchar a Jara previamente. Algunas veces, de manera semi clandestina, asistiendo sin ser invitada a alguna de sus clases. Otras como participante en alguno de los seminarios o talleres que imparte -y comparte- junto a otros. Pienso, por ejemplo, en el que nos propuso junto a Nicolas Malevé: Las promesas de los algos: una visión inapropiada/ble. Un encuentro colectivo en el que pudimos experimentar la experiencia del experimento vinculando los algoritmos a nuestros propios cuerpos. Esos cuerpos que tantas otras manifestaciones tecnológicas capturan y diseñan. Desde las tecnologías digitales, pero también desde el lenguaje como forma cultural interiorizada y, en consecuencia, imperceptible. De hecho, escuchar a Jara Rocha (me) supone una práctica de atención constante. A lo que dice y a cómo lo dice. Por la sofisticación de su lenguaje, pero también por la autoconsciencia de cómo ese lenguaje es siempre un intento resbaladizo de llegar a las cosas. Quizás porque ambos, las cosas y el lenguaje, existen en un estado de permanente transformación. Al igual que lo están nuestros cuerpos. Es más, la potencialidad del cuerpo colectivo que prescinde del lenguaje en beneficio de su materialidad constituyente también formo parte de nuestra conversación, que funciona como un fragmento más dentro de una conversación mucho mayor que habita en otros cuerpos, otras experiencias y otras formas de conocimiento situado.

 

Música por Jay R Heald
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